El Agility es un deporte espectacular que cuenta con importantes ingredientes técnicos y que ha conseguido un nutrido grupo de seguidores desde sus inicios. Este deporte nació en los clubes ingleses  en los años 70, y desde allí se extendió por toda Europa y al resto del mundo.

El Agility consiste en una carrera de obstáculos inspirada en un concurso hípico. Los obstáculos (saltos, muro, mesa, pasarela, balancín, empalizada, slalom, túnel rígido, etc) están dispuestos de manera que forman distintos trazados, con diferente grado de dificultad.

La razón de tal expectación es lo fácil que resulta participar en este juego. Puede participar cualquier ejemplar, sin importar raza, belleza o tamaño. Sólo existe una condición: que tenga más de cinco meses y que no sufra ninguna enfermedad o defecto físico que le impida hacer ejercicios intensos. El Agility sirve además para establecer amistad con el perro, ponerse en forma y divertirse.

La agilidad, rapidez y fuerza son las características más importantes que debe poseer el can, junto con una buena compenetración y disciplina entre guía y él. Éste no ha de llevar correa, ni collar. Y el dueño no puede tocar ni a su perro, ni a los diversos obstáculos. El recorrido ha de ser desconocido tanto para el perro, como para su dueño, únicamente poco antes de la prueba se le permite al dueño un breve reconocimiento, para así memorizar el orden en que debe superar el animal los obstáculos. Para guiarlo pues, utilizará gestos, tanto visuales como sonoros.

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